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Esperanza y Reconciliación en tiempos de Navidad

Los valores que más nos motivan a vivir el día a día son el amor, la paz, la solidaridad entre otros. En esta ocasión donde respiramos vientos especiales, donde este 2020 hemos vivido unos nueve meses muy distintos en todos los aspectos que afectan la vida del planeta; desde socio-económicos hasta espirituales; muy en especial en el ámbito de la salud.

Nos avocamos a dirigir nuestra atención, en la reconciliación de libro de Corintios que invita a los creyentes en Jesucristo, cristianos, a recordar que el amor de Dios Padre, es tal que envió a su hijo a vivir la carne, y salvar el mundo de los pecado original, conquistar al dolor, la maldad, la envidia y vivirlo en carne propia y no juzgar a sus hijos sin medir. La invitación a que conozcamos mejor a nuestro Padre y que entendamos que este amor paternal siempre busca crear fortalezas en sus hijos.

En cuanto a la esperanza, valor que denota la confianza y la fe de que lo que esperamos llegará. La energía y el poder de los que vivimos con esperanza es una fuerza mayor a lo que cualquiera pudiera pensar. Por esperanza, se espera, se destruye y en el mejor de los escenarios se crea. Esta fuerza incalculable no conoce cansancio, ni genéticas, es una muralla que detiene todo fenómeno natural y de igual manera es mil veces más poderosa que la fuerza de los océanos, incluso rompe la barrera del tiempo, cruzando generaciones.

En momentos en que nuestra misión es que desarrolles una VISION clara de tu vida, impulsada por valores que determinen el futuro prometedor que deseas construir, ese legado que anhelas para tu familia, necesita de valores que puedas transferir, recrear y fusionar con el paso del tiempo y estos dos son el baluarte del amor: reconciliación y esperanza. En el plano de las relaciones interpersonales la reconciliación y la esperanza juegan un papel preponderante, pues ambas van de la mano, en el orden de que invitan a confiar en un cambio verdadero, asi sea del espejo basado en confianza. Todo esto se reduce a amar por decisión. A entender que podemos ceder en algún momento para percibir los cambios.

Vamos a ceder un poco y permitir que toquen nuestra coraza; es el primer paso a entender la reconciliación con Dios y la esperanza de un mundo que cambia ágil y se apoya en los cimientos más sólidos de la sociedad: la familia.

Cierro con la idea de que Jesús con su nacimiento, transformó la humanidad centenas de años antes de su llegada y dos mil veinte años después de su resurrección aun sigue afectando las vidas terrestres y todo por una buena causa: Amarnos los unos a los otros, como EL nos continúa amando.

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